Las cuentas del Gran Capitán – Lope de Vega

Las Cuentas del Gran Capitán son un tópico cultural español que se basa en una anécdota atribuida a Gonzalo Fernández de Córdoba, el Gran Capitán.

El origen de tan longeva frase hecha surge de la auditoría de los gastos de la Guerra de Nápoles que realizó, en 1506, Fernando el Católico a Gonzalo Fernández de Córdoba y Aguilar su más aguerrido guerrero, bravo soldado y Virrey de Nápoles.

Como frase hecha, se utiliza para calificar de exagerada a una relación de gastos, o para negar una explicación pedida.

Por si fuera poco la anécdota de la rendición de cuentas, se consolidó entre los mitos popularesal ser utilizada en 1638, más de un siglo después, por Lope de Vega en su comedia Las cuentas del Gran Capitán.

Sobre el Autor:

Felix Lope De Vega Y Carpio, Madrid (1562-1635), fue uno de los más importantes poetas y dramaturgos del Siglo de Oro español y, por la extensión de su obra, uno de los más prolíficos autores de la literatura universal.

A los doce años había ya pasado los cursos de Humanidades, en los que había brillado; y a la vez, como de padres de buena alcurnia, tenía la más mundana educación y conocía a maravilla la danza, la música y la esgrima. Se vio huérfano por lo que se acogió a la hospitalidad de don Jerónimo Manrique, obispo de Ávila, y aun después trabajó en casa del duque de Alba, a quien sirvió de secretario durante algún tiempo.

Dos veces contrajo matrimonio, y dos veces enviudó, por lo cual, al ocurrir este último triste suceso, tomó hábitos religiosos y se inscribió en la Congregación de sacerdotes naturales de Madrid.

Hasta aquel entonces su vida había sido algo accidentada, pues vivía de lo que le daban sus comedias y otros escritos; con el estado eclesiástico, otras rentas venían a sumarse a las que le producían sus obras, y pudo llevar una vida sosegada y tranquila, en la cual podía producir mejor. Entonces fue cuando comenzó a gozar de una gran la popularidad.

El número de sus comedias, según varios de sus contemporáneos, alcanzó al de dos mil; claro está que las hoy conocidas son en mucho menor número, pero de todas maneras bastantes para sentar la fama de fecundo de que ha gozado. Caben destacar: Fuente OvejunaRimasEl Perro del HortelanoLa Hermosura de AngélicaLa Jerusalén conquistadaPeribañez y el Comendador de OcañaLos Pastores de belénLa Dama BobaEl Caballero de OlmedoLa Dorotea.


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